Calefactores eléctricos

En las épocas más frías del año, los calefactores eléctricos son una excelente opción para crear una ambientación cálida y aumentar el bienestar y el confort tanto de hogares como de oficinas y de otros espacios.

Gracias a los calefactores se logra una solución muy fácil de aplicar para generar calor en espacios donde las dimensiones no sea muy amplias. Ello les hace ideales para habitaciones pequeñas, baños o cocinas. También son idóneas para estancias más grandes o menos grandes dependiendo de la potencia de cada calefactor en particular.

En este texto vamos a hablar de los calefactores eléctricos en particular, pero también vamos a adentrarnos en otro tipos de calefactores para conocer el conjunto de los mismos.

Conociendo el mundo de los calefactores

Tal y como se ha mencionado, los calefactores son una excelente opción para calentar un espacio, ya que los mismos son muy fáciles de utilizar, no requieren de instalación y resultan aparatos económicos de adquirir con precios muy inferiores a la instalación de otras soluciones de climatización.

Siendo así lo anterior, resulta evidente que los mismos son algunos de los aparatos preferidos por multitud de personas y por ello conviene intentar conocerlos en profundidad. En realidad, un calefactor es un aparato que tan sólo con conectarlo a la línea eléctrica ya empieza a funcionar. El mismo adquiere y ofrece calor rápidamente, por lo que puede decirse que se pone en servicio de forma prácticamente instantánea.

Gracias a su modo de funcionamiento una de las claras ventajas de este tipo de sistemas para generar calor es la de poder trasladar el aparato a la habitación o lugar que en cualquier momento se desee. Así, mientras otros sistemas quedan sujetos a un lugar en específico en este caso la portabilidad de los calefactores, y entre ellos los calefactores eléctricos, es total.

Se ha mencionado con anterioridad que los calefactores ofrecen un alto nivel de calor y que lo hacen de forma prácticamente instantánea pero que, dadas sus características, los mismos resultan adecuados para espacios de relativo reducido tamaño. Ello es así, pero la capacidad de calentar un espacio dependerá de manera considerable de las características concretas de cada calefactor.

A colación con lo anterior decir que, grosso modo, para calentar una estancia de una altura que no llegue a los tres metros será necesario que arroje unos 80W entendiendo que el nivel de aislamiento de la estancia resulta óptimo. Por el contrario, si el aislamiento de la estancia tiene un nivel intermedio entonces el calefactor deberá arrojar una potencia de unos 100W para lograr caldear el habitáculo adecuadamente.

Ya se ha mencionado reiteradamente la facilidad de utilización de estos aparatos y, en consecuencia, se puede considerar implícita la comodidad que los mismos llevan aparejada, pero además existe otro factor fundamental para elegir calefactores eléctricos: su seguridad.

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Tipos de calefactores eléctricos

Un calefactor eléctrico no precisa en ningún caso de la utilización de combustible, ni requieren de ningún mantenimiento específico (más allá de mantener el aparato limpio, el cable en adecuadas condiciones y sus rendijas libres de obstrucciones), ni emiten gases de ningún tipo ni requieren de salida de humos específicas ni nada por el estilo (tan común y exigido en otros métodos de generación de calor). Esta simplicidad es uno de los claros motivos por lo que estos aparatos son una baza ganadora como opción a escoger para calentar un espacio cuando el frío aprieta.

Cuando se habla de calefactores eléctricos se está hablando de un tipo de calefactores, pero no se está hablando de un único calefactor uniforme. Cuando se habla de estos elementos se está hablando de una subvariedad de calefactores existentes que funcionan bajo el mismo parámetro de la electricidad, pero con diferencias importantes.

En primer lugar, se puede hablar de los modelos que podríamos denominar calefactores eléctricos convencionales o “todo uso”. Este tipo de modelos se caracterizan por funcionar mediante una resistencia transmisora de calor que suelta aire caliente que se direcciona a las personas o espacios generales a caldear. Por supuesto, también existe la variedad de calefactores eléctricos que no suelta aire sino que es el mismo calor que se irradia por el lugar.

A partir de ese modelo básico (que se presenta en distintas formas y modalidades) se puede hablar de los calefactores eléctricos de carácter cerámico. Este tipo de modelos son una variante de la modalidad anterior que se caracteriza por una mejor eficiencia energética al aprovechar de una mejor forma el calor generado y por un consumo menor de electricidad. Otra característica de este tipo de calefactores es que los mismos resecan en menor medida el ambiente que sus homólogos convencionales.

Y, finalmente, dentro de esta descripción básica de las distintas subvariedades se puede hablar de los calefactores eléctricos industriales. Su funcionamiento viene a ser el mismo que el de las anteriores subvariedades mencionadas pero con tres particularidades clave: destacan por su potencia mucho más elevada, por su robustez y por ser más resistentes (que no inmunes) a salpicaduras de agua.

Un calefactor para cada lugar – ¿Cual elegir?

Vistos los calefactores eléctricos esenciales que se pueden encontrar en el mercado también conviene adentrarse en otras subdivisiones en las que se puede categorizar a los mismos. Una de esas subdivisiones es, por ejemplo, la de elegir entre un modelo compacto, uno de pared o uno vertical y otra subdivisión será la de escoger a un tipo u otro para cada espacio.

Empezando por la segunda de las partes diremos que, con carácter general, las habitaciones que no superen los 10m2 tendrán suficiente con un simple calefactor compacto o también con uno de carácter cerámico.

Lo mismo que para el supuesto anterior sucede con el caso de los calefactores para baños o cocinas, pero en este caso existe una particularidad: al ser espacios donde habitualmente existe una humedad mucho mayor será adecuado que el calefactor en cuestión tenga la certificación de resistencia a la humedad adecuada, ello significa que debe disponer –como mínimo- de una certificación IP24.

En el caso de espacios específicos en los que haga mucho frío o que sean espacios diáfanos de gran tamaño existirán consideraciones específicas a tener en cuenta como función anti-hielo, potencia elevada, etc.

Volviendo a entrar de forma detallada en el tema de la potencia de los calefactores eléctricos (pues es una de las cuestiones clave a la hora de seleccionar un calefactor) se deberá tener presente la altura de la estancia como ya se ha visto pero también se tendrán que tener presente obviamente los metros cuadrados, así como el nivel de aislamiento ya mencionado o, incluso, los materiales con los que está realizada la habitación, lo acristalada o no la misma, etc.

Una vez más, a groso modo, se podrá decir que para estancias que no lleguen a los veinte metros cuadrados, una potencia cercana a los 1500w será la adecuada, para aquellas estancias que ronden los treinta metros cuadrados deberán rondar los 3000w y superar los 4000w en aquellos casos de estancias con dimensiones a los cuarenta metros cuadrados.

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Instalando calefactores eléctricos de pared

Una de las variedades concretas de calefactores más solicitados es el de los calefactores eléctricos de pared, en estas líneas finales vamos a ver cómo se puede realizar un proceso de instalación fácil de uno de estos deseados aparatos:

  1. En primer lugar, se deberá tener presente la zona concreta y exacta donde se desea colocar el calefactor eléctrico de pared. Entre otros aspectos y variables a tener en cuenta se deberá tener presente que el calefactor deberá de ser enchufado a la red eléctrica. Siendo así y, aunque pueda parecer obvio, se deberá escoger el lugar teniendo presente que debe de existir una toma de corriente cerca en la cual el calefactor pueda alimentarse.
  2. Determinado el espacio donde se quiere colocar el aparato y verificada la idoneidad de este será el momento de medir los puntos donde deberá ir fijado el calefactor en la pared y se marcarán los mismos en dicha pared.
  3. Con posterioridad a lo anterior se realizará el taladrado de los agujeros necesarios y se pondrán los tacos pertinentes. A partir de este punto el modo exacto de colocar uno de estos calefactores eléctricos de pared podrá diferir en matices según el modelo concreto del cual se trate, pero como norma general se tratará de colocar los tornillos de soporte y posteriormente colocar el calefactor.
  4. Con el calefactor colgado será el momento de proteger el cableado de este y de cubrirlo para que el mismo no quede a la vista. Lo habitual será realizar este proceso con unas canaletas plásticas que conectarán el aparato con la toma eléctrica. Se situará la canaleta necesaria, se pegará y una vez colocada se pasarán los tubos por su interior para posteriormente cerrar la canaleta y dejar a los mismos fuera de la vista y siempre bien recogidos y colocados en su interior.
  5. El paso final de la instalación de estos calefactores eléctricos será la comprobación de su buen funcionamiento. Una vez verificado que el mismo funciona correctamente ya estará prestando servicio y generando confort, creando un ambiente cálido.

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